jueves, 15 de enero de 2015

Patos migratorios

No hay recovecos en mi ser que no estén hechos jirones.

Y todavía desconozco por qué me importa tanto.

Sólo fue una vez más, una de tantas. Pero ésta había mucho en juego...

Mi piel, mi cuello y mi alma.

Todos están heridos, puede que de muerte.

Yo tan sólo quisiera saber volar libre adonde los patos migran.

lunes, 5 de enero de 2015

Desahogo

Ya no te mereces ni mis letras más compungidas. Ni las más alegres. Ni las más amargas.
No dejaré de escribir, sin embargo, a la persona que creí que eras en un momento de locura descontrolada, el cual duró más de lo que debiera haber durado.
Han sido tiempos de cambio, dolor y puro agotamiento para el alma. Sólo me queda algo de mí que no te he dado: la dignidad y mi amor a la poesía.
Y no quiero malgastar el tiempo tratando de hacerte entender que nadie te querrá como yo lo hice, ni que mis besos no tienen precio, pero sí un valor incalculable.
No necesito ya que sepas lo que sentía entre tus brazos, cuando susurrabas el estribillo de alguna canción absurdamente bonita. Ni recordarte aquellas ocasiones en las que nuestras risas de tan puras y sinceras, rasgaban nuestras gargantas al unísono.
Tampoco decirte la ternura que me inspirabas cuando te sentías solo y te burlabas de ti mismo, o cuando simplemente te paseabas semidesnudo ante mis ojos, destilando frescura por todos los poros de la piel. Y esa sonrisa...
Me conformo con escribirlo sobre el papel y no mostrártelo hasta que sienta que lo merezcas. Que estás preparado para verte de nuevo reflejado en quien sólo te negó el olvido.
Puede, tal vez, que ese día no halle jamás la forma de existir.