martes, 13 de diciembre de 2016

Crisis existencial

Nos gusta engañarnos a nosotres mismes, pues somos más felices en la ignorancia del mal causado y recibido.
Creemos que sufrir es una opción, cuando en realidad no hacemos otra cosa. Sufrimos... y gozamos creyendo que ya nunca más sufriremos en el momento en que aún gozamos.

Si el insomnio me permitiera acercarme a un sueño profundo, tal vez reparador, me envolvería en nubes de azúcar vaporoso y jugaría con sus esquirlas pequeñas y dulces hasta que la luz del día me abriera los párpados con suavidad a través de las pestañas.

Sin embargo, aquí sigo, preguntándome cuál es el sentido del tormento de la noche que se cierne sobre mi cabeza sin otorgarme descanso alguno, fatigando mis últimas fuerzas en un mar de sinsentidos confusos y recurrentes.

¿Quién he sido y quién seré? ¿Qué quiero ver reflejado en el espejo?
¿Cuál es mi camino?

Siempre que creo que podría estar algo más cerca de la respuesta, entonces es cuando la dormidera surte efecto y anula su olor todas mis percepciones.

Quizá un pequeño cambio sea suficiente para enderezar la veleta en favor de la esperanza y el anhelo de días mejores.
Hasta hallarlo, seguiré escribiendo en pos de tan lejana perspectiva.

martes, 25 de octubre de 2016

Harta

Estoy harta de fingir que un chiste machista no me duele.
Estoy harta de que se agreda a mujeres todos los días y de que se acallen sus voces con voces masculinas.
Estoy harta de ser tachada de "extremista", "feminazi" o "exagerada", " siempre cabreada" por personas, hombres en su mayoría, que me ofenden, me oprimen y me llevan al extremo.
Estoy harta de recibir violencia y de combatirla con paz y conciliación. Estoy harta de dar explicaciones que ni siquiera son escuchadas.
Estoy harta de que me griten, me hablen, me insulten, me miren, me silben o me toquen cuando camino por ahí pensando en mis cosas.
Estoy harta de ir con miedo y a la espera de una posible agresión por la calle, de día o de noche. Estoy harta de no poder centrarme en cosas diferentes por estar pendiente del riesgo.
Estoy harta de que me acusen de ofensiva cuando protesto ante la ofensa.
Estoy harta de saber que quieren que me calle. Estoy harta de saber que quieren que me someta a la norma impuesta por sus misóginas caretas.
Estoy harta de defender a quienes no saben que están siendo agredidas todavía. Y de que ellas me agredan sin ser conscientes de ello.
Estoy harta de la falta de sororidad, de lo violento, del dolor que me causa que nos estén amordazando y que muchas no nos defendamos.
Estoy harta de luchar contra quienes dan la batalla por ganada y desoyen las súplicas del que creen vencido.
Estoy harta de la injusticia en todas sus formas. De la hipocresía.
Se acabó el callarse ante una broma machista. Se acabó el dar explicaciones al necio que no quiere escuchar. Se acabó responder con paz a la violencia infligida deliberadamente.
Empieza mi propia revolución, surge como el Ave Fénix, de sus propias cenizas. Empiezo a gritar, empiezo a exigir respeto, empiezo a levantarme y a apartarme de quien no me da la mano.
Empiezo a caminar, sola o acompañada por mis otras hermanas que al igual que yo buscan la libertad.
Sigo y no me detengo, piso fuerte, dejo huella y marco el suelo y los oídos con mis palabras.
Bienvenida, yo. Prosigamos este camino juntas.

sábado, 9 de abril de 2016

Rota

Me siento rota. Rota por dentro y entera por fuera. Con ganas, pero con pena. Cansada de no poder mostrar la otra cara de la misma moneda. De intentar y no poder. De escuchar y no entender. De olvidar y no saber.

A veces, se me cae encima la casa entera. Otras, mi cuerpo es primavera y cada flor que la llena me inspira un dulce aroma de esperanza y de gloriosa lavanda.

A veces, mi piel es de cera, mi corazón de piedra y mi pelo de oscura hiedra.

A veces, quisiera arreglarme el alma entera, pero me faltan pedazos desperdigados por la laguna de mis recuerdos, entera.

Ojalá tu mirar ruborizase mis mejillas y mi abrazo curara tus profundas heridas. Qué frío es el frío y qué hiriente la vida.

Yo, aquí, describiéndote mis días y tú, tan lejos, sin compasión ni elegías. Mi mente se queda inquieta, mis manos...vacías. Y las lágrimas, antes siquiera de brotarme de los ojos ,se marchitan.

viernes, 8 de abril de 2016

Clausura

Y al final, ¿qué queda de nuestro auténtico yo cuando nos mezclamos con otros? Nos hacen creer que no necesitamos nada más, que así es suficiente, que no pasó nada ayer, que hoy todo es diferente.

Pues yo digo que no, yo digo que sois mi gente. Y si no estáis de acuerdo marchaos, y si no estáis de acuerdo dejadme.

Entended que la importancia que tenéis para mí no depende de etiquetas ni de nombres. Entended que sois personas que me habéis hecho crecer, aprender y que me habéis acompañado durante el tiempo y en las circunstancias que fuere.

Ya solamente por el hecho de ser personas adquirís un valor incalculable, imaginad el valor si habéis dejado huella en mi mente.  Olvidaos de las barreras del olvido y las normas sociales y decidme a la cara lo que tanto temíais ayer contarme.

Estaré dispuesta a escucharos como siempre he estado dispuesta a hablar cuando la palabra se me concede. Ya no quiero más trabas ni obstáculos, hablad sin miedo, sabéis que no soy juez, ni una pesadilla, ni un engaño.

Tan solo soy alguien que merece honestidad frente a aquellos que deciden dejarla a un lado. Hablad y seréis escuchados, hablad y no seréis juzgados. Hablad y por fin en mi infinita concepción del mundo seréis liberados.

Vuestras cadenas me pesan más que las mías y es hora de que las rompa en pedazos. Permitidme el honor de saberos sinceros, aunque certeros e incluso puede que despiadados.

Yo dormiré tranquila con vuestras palabras siempre y cuando las digáis sin agravios. Y no olvidéis que si alguien quiso deciros alguna vez algo, fui yo quien lo intentó...no obstante, en vano.

Nsc.

Pátina de olvido

¿Tan sencillo resulta romper vínculos con otras personas? No sé cómo alguna gente es capaz de cubrir los hechos con una pátina de olvido tan gruesa. Cuanto más se han acercado más pretenden parecer alejados después. Triste, pero a la orden del día. Frustrante, pero imposible de revertir desde un único extremo. #reflexionesvarias

miércoles, 30 de marzo de 2016

Cenizas quedan

El dicho de que "Donde hubo fuego cenizas quedan" es casi tan cierto como mi propia existencia.

Es increíble lo fácil que resulta reavivar un foco, ya sea emocional o sexual, o con ambos componentes. Basta con una mirada, una sonrisa, un accidental (o no) roce piel con piel, un comentario... Un beso. Incluso a veces con solo imaginarlo una chispa se prende en nuestra cabeza.

Pero no es menos cierto el enunciado de que "Nunca segundas partes fueron buenas". Por ello, está bien ser conscientes de las potenciales llamas que pueden arder en nuestro interior, aunque por norma general tampoco deberíamos regarlas con gasolina, pues la hoguera podría terminar siendo letal para nosotres mismes, nuestros valores y nuestros aprendizajes.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Soledad intelectual

¿No es la soledad intelectual una de las sensaciones más tristes y desesperanzadoras que existen? Querer comunicar algo y no saber a quién por temor a la incomprensión, al rechazo o a la ignorancia completa, a ese "ok" dicho con el silencio y no con las teclas. A esa cerrazón de oídos, pero sobre todo de mente. 

De alma.

Ya no me refiero a la posibilidad de disfrutar de la soledad por voluntad propia, pero ¿y cuando queremos compañía que nos escuche, que nos hable y no sabemos si en realidad podremos tenerla? Y ese dolor cercano al de la traición cuando al que creíamos comprender no nos comprende a nosotres ni trata siquiera de conseguirlo...

No queda amor en nuestras cabezas ni ganas de restablecerlo en algún hueco. Nos negamos a entender quejándonos de no ser entendidas y al final el círculo permanece cerrado. 

Mientras no nos abramos a entender a otras todas seguiremos igual de herméticas e incomprendidas. Lógico, ¿no?

Pero qué miedo da abrirse cuando se teme que la otra no lo haga. O peor aún, qué miedo da no ser capaces de abrirnos a personas que sí lo harían.

viernes, 8 de enero de 2016

Limpiar el alma

Es curioso ver cómo nos alejamos de personas que nos importan de verdad para luego dedicarnos a echarlas de menos en la distancia. A veces lo hacemos para protegernos, otras porque las queremos demasiado y casi siempre por ambos motivos.

Espero que en este año que empieza todes podamos cerrar heridas, asuntos pendientes y dar abrazos de corazón, de esos que limpian el alma.

(Publicado por primera vez en Facebook)