Olvidé el placer.
Olvidé el sufrimiento.
Nunca.
Nunca lloraste por las noches pensando en el amargo final de nuestra historia. Nunca sentiste tal angustia en el pecho como para no poder respirar. Nunca viste en mí la gran riqueza que en verdad soy y poseo. Nunca sentiste mariposas batiendo las alas al verme desfilar ante tus ojos, ni amor, ni deseo. Nunca fuiste sincero. Nunca me has dolido ni tanto ni tan poco.
Ahora, nunca volveré a llorar por ti. Nunca volveré a perder el aliento de madrugada. Nunca volveré a quererte más de lo que mereces. Nunca volveré a tus brazos cuando decidan buscarme. Nunca volveré a dejarme llenar con palabras vacías. Nunca volverás a dolerme como ahora.
Pero también sé que no seré capaz de olvidarte, ni de perdonarme a mí misma por el daño que me has hecho.
Nunca.