Soy yo la que ha cambiado, no el entorno. Todo lo que me rodea parece distinto. Mis ojos apenas reconocen los lugares, la gente. Se olvidan de lo que soy y de lo que somos. Una humilde mota de polvo en un futuro no tan lejano. Miro a mi alrededor y sólo veo colores distorsionados, el contorno difuminado de viejos objetos que pertenecen al mundo del pasado, ya a otra dimensión impalpable. Remota.
Parece mentira, pero ninguno somos la misma persona que ayer fuimos. El mundo es cambio, no puede evitarse. No obstante, podemos adaptarnos al giro y a los caminos enrevesados de la vida para tomar las curvas con el mayor acierto posible. Mírate a los ojos y descubre las respuestas que aún sigues buscando.