martes, 25 de octubre de 2016

Harta

Estoy harta de fingir que un chiste machista no me duele.
Estoy harta de que se agreda a mujeres todos los días y de que se acallen sus voces con voces masculinas.
Estoy harta de ser tachada de "extremista", "feminazi" o "exagerada", " siempre cabreada" por personas, hombres en su mayoría, que me ofenden, me oprimen y me llevan al extremo.
Estoy harta de recibir violencia y de combatirla con paz y conciliación. Estoy harta de dar explicaciones que ni siquiera son escuchadas.
Estoy harta de que me griten, me hablen, me insulten, me miren, me silben o me toquen cuando camino por ahí pensando en mis cosas.
Estoy harta de ir con miedo y a la espera de una posible agresión por la calle, de día o de noche. Estoy harta de no poder centrarme en cosas diferentes por estar pendiente del riesgo.
Estoy harta de que me acusen de ofensiva cuando protesto ante la ofensa.
Estoy harta de saber que quieren que me calle. Estoy harta de saber que quieren que me someta a la norma impuesta por sus misóginas caretas.
Estoy harta de defender a quienes no saben que están siendo agredidas todavía. Y de que ellas me agredan sin ser conscientes de ello.
Estoy harta de la falta de sororidad, de lo violento, del dolor que me causa que nos estén amordazando y que muchas no nos defendamos.
Estoy harta de luchar contra quienes dan la batalla por ganada y desoyen las súplicas del que creen vencido.
Estoy harta de la injusticia en todas sus formas. De la hipocresía.
Se acabó el callarse ante una broma machista. Se acabó el dar explicaciones al necio que no quiere escuchar. Se acabó responder con paz a la violencia infligida deliberadamente.
Empieza mi propia revolución, surge como el Ave Fénix, de sus propias cenizas. Empiezo a gritar, empiezo a exigir respeto, empiezo a levantarme y a apartarme de quien no me da la mano.
Empiezo a caminar, sola o acompañada por mis otras hermanas que al igual que yo buscan la libertad.
Sigo y no me detengo, piso fuerte, dejo huella y marco el suelo y los oídos con mis palabras.
Bienvenida, yo. Prosigamos este camino juntas.