sábado, 28 de enero de 2012

Todo el mundo desea ser recordado

Que la recuerden, que rememoren viejos tiempos en los que ella cobraba protagonismo. Que lloren de la risa  cada vez que piensen en las tonterías que ella decía para verles sonreír. Aquellas hermosas tardes de verano, esas lejanas mañanas de primavera. Todos y cada uno de los momentos que vivieron junto a ella. Y ella: sus ojos luminosos, sus labios perfectos, el aroma de su pelo... embriagador. Su forma de caminar, la suavidad de su piel y el calor que emanaba de ella. Tal vez me llegase con menos, pero como yo ya no estaré, ¿por qué no imaginarme lo mejor?

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