Pocos exámenes me quedan ya por hacer. Unas semanas y me libro. Ahora bien: el trabajo que me espera en Semana Santa supera al esfuerzo por estudiar, o al menos, uno y otro van igualados. Amueblar una habitación entera (a mi gusto,eso sí), encontrar la vivienda de una vieja amiga de primaria, decidir el camino profesional que he de llevar y el lugar donde cursar Bachillerato y hacer la Carrera Universitaria, planificar el verano...
Por una parte necesito hacer todo esto, por la otra desearía no tener que hacerlo. Pero así es la vida, en ocasiones, pura contradicción.
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