domingo, 18 de marzo de 2012
Ellos
Ellos, perfectamente complementarios. Atractivos, maduros, jóvenes, altos... Y yo, en medio, admirándolos mientras nuestras miradas se encontraban por momentos. Comencé a acercarme despacio. Eran mis héroes, habían luchado por salvarme de una muerte segura y ahora estaban frente a mí. Como no podía alcanzarlos para darles un beso, ya que debían medir medio metro más que yo, primero me colgué confiada del cuello del primero. Me moría de ganas de besarle los labios, pero me contuve. Le rocé la mejilla con dulzura, transmitiéndole mi abrumador agradecimiento. Sonrió amable. Me desprendí de él y me giré para encontrarme la cálida mirada del otro. Le besé en la otra mejilla y él hizo lo mismo, dejándome sin respiración. Más tarde, ambos me abrazaban y me cubrían de besos y caricias. Yo me sentí más pequeña que nunca, pero ellos me hacían más fuerte y me protegían entre sus vigorosos brazos. Más que una escena apasionada, fue una escena cariñosa e inocente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar