jueves, 8 de mayo de 2014

Privada

Hasta qué punto debemos reservarnos cosas y cuánto sería mejor revelar. Cada persona tiene una perspectiva totalmente diferente respecto a esta cuestión. Siempre hay matices, medias tintas, enredaderas en el lenguaje. Lo que sí está claro es que todo lo que sale de nuestra boca deja de pertenecernos y pasa a ser del dominio público en el más injusto de los sentidos. Somos esclavos de lo que decimos aunque también de lo que callamos y por ello jamás podrá escribirse un manual para seguir al pie de la letra. Nos corresponde a nosotros arriesgarnos a perder o incluso a ganar. Nos corresponde tomar la decisión de actuar o de permanecer en el más absoluto silencio, lejos de poder alcanzar ese sueño que en la mente se materializa y que igual de rápido puede desvanecerse ante nuestros propios ojos. La decisión es error, tropiezo, pero también aprendizaje. Siempre supone una muy valiosa lección.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar