A veces, necesitamos marcharnos lejos; otras, a un lugar conocido que nos traiga buenos recuerdos. En cualquier caso, zambullirnos en un ambiente distinto al habitual para volver a sentir paz interior.
Lo necesitamos porque en el día a día la rutina nos sobrecarga, nos exprime, nos vacía y nos hace creer que no hay nada más allá de un horario planificado, rígido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar