Querido Madrid:
A veces, me asfixian tus congestionadas calles, repletas de transeúntes que aprietan el paso en todas direcciones, deambulando hacia ninguna parte;
las luces me desorientan con ese bombardeo intermitente, oigo risas, estornudos, idiomas que me gustaría entender;
veo escaparates con cosas que nunca me podré permitir, algunas me parecen extravagantes y únicas;
hay personas de mil y un colores, formas y pensamientos. Lugares vacíos, rincones por descubrir.
Eres una mezcla contradictoria de sensaciones y aromas de diversidad y de cambio.
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