Me siento rota. Rota por dentro y entera por fuera. Con ganas, pero con pena. Cansada de no poder mostrar la otra cara de la misma moneda. De intentar y no poder. De escuchar y no entender. De olvidar y no saber.
A veces, se me cae encima la casa entera. Otras, mi cuerpo es primavera y cada flor que la llena me inspira un dulce aroma de esperanza y de gloriosa lavanda.
A veces, mi piel es de cera, mi corazón de piedra y mi pelo de oscura hiedra.
A veces, quisiera arreglarme el alma entera, pero me faltan pedazos desperdigados por la laguna de mis recuerdos, entera.
Ojalá tu mirar ruborizase mis mejillas y mi abrazo curara tus profundas heridas. Qué frío es el frío y qué hiriente la vida.
Yo, aquí, describiéndote mis días y tú, tan lejos, sin compasión ni elegías. Mi mente se queda inquieta, mis manos...vacías. Y las lágrimas, antes siquiera de brotarme de los ojos ,se marchitan.
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