Se presenta un día tranquilo. Posiblemente, me dedique a descansar. No consigo tenerme en pie. Quizá sea por los recuerdos del pasado, que me alcanzan cada vez que creo haberlos dejado atrás. Aquellos momentos felices, efímeros, llenos de comprensión. Y entonces pienso: ¿merece la pena sufrir por un pasado, ahora inexistente, que tan sólo dejó el recuerdo de algo feliz ? Tal vez no, aunque nunca olvidaré la época en la que aún éramos amigos.
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