De una pequeña semilla aparentemente frágil, puede nacer un árbol. Así es la vida en realidad. Tratamos de crecer sin torcernos, hacia arriba, alargando las ramas al cielo como si pudiéramos rozarlo con las yemas. Es cierto que todo lo que nos rodea nos afecta, pero también es cierto que de la fortaleza y la flexibilidad del tronco depende.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar