domingo, 12 de octubre de 2014

Punto de apoyo

Sigo buscando el equilibrio entre tus pechos y, aun así, no encuentro ningún punto de apoyo al que aferrarme.
Eres tan inestable como un huracán y así te llevas mis rencores con cada llanto.

A veces pienso en alejarme para no verme arrastrada por la marea, pero qué sentido tendría mi vida si no necesitara los brazos y las piernas para defenderme en las aguas turbulentas de tu profundo mirar.

Cuando me sumerjo en el abismal color negro de tus ojos no es a ti a quien veo, sino a mí reflejada en su natural brillo.

Es en él donde me encuentro.

Es tu espalda mi escudo en la batalla y tu lengua la que me ataca sin piedad.

Son tus curvas sinuosas las que me pierden. Y aún sigo buscando el final de tus pestañas y el principio de las mías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar