El sábado intenté olvidarte, forzarme a no ver pedazos de ti por todas partes, buscando otros labios como los tuyos a los que acariciar con los míos.
Pero en cada esquina había un recuerdo que dolerme.
Las luces desorientaban, la bebida aturdía y al final el tabaco pudo aliviar mi sufrimiento, sumiéndome en un estado relajado y libre de conciencia.
De mi boca brotaron palabras sin sentido, provenientes de lo más hondo de mi humana estupidez.
Deseé tener tu cuerpo y esa mirada clavada en mi espalda para cuando me diese la vuelta, mas la ilusión se desvanecía en cuanto parpadeaba.
Maldije mi suerte y quise volver atrás.
La vida sigue, el mundo no se detiene porque yo sienta agonizar una parte de mi ser.
Tú seguramente me hayas olvidado ya.
Y no sé qué me preocupa más: que tú puedas hacerlo o que tal vez yo no pueda.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Olvidarte
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar