Es probable que nunca más dedique palabras tan intensas a nadie que no seas tú.
Tengo que ser consciente de que todo lo que empieza termina, y que si lo hace, en el fondo es por el bien de los implicados.
Quiero cerrar cada herida reabierta del pasado para olvidarte de la forma en la que aún te recuerdo.
Que pases a ser un vago fantasma olvidado que, de vez en cuando, me saque una sonrisa o alguna lágrima, pero no de dolor.
Pienso perdonar. Perdonarte. Perdonarme. Ser libre. Echar a volar. Y no pienso permitir que sigas presente en mis cavilaciones.
Ya no existes en mi vida. Triste, a veces amargo, pero cierto como que te quise demasiado cuando tú no sabías lo que era querer.
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